SOLO LOS FUERTES SOBREVIVEN: Conviviendo entre 2 generaciones H.C.

04 de septiembre 2009 -

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Abriendo el telón de eventos 2008, el concierto “Solo los fuertes sobreviven” presento un cartel diferente, en donde de manera instintiva se debatieron en escenario dos generaciones de bandas hardcore, y permitió cuestionar internamente si la segregación que existe dentro del género, para diferenciar entre lo que es “verdadero” y no, es representativo y compartido dentro de la escena de nuestro país.

sololosfuertes2Con dos horas de retraso. Convicto fue la primera banda en escenario. Siendo prácticamente desconocidos, sorprendieron. Su sonido aunque todavía carece de un estilo propio; es sólido. Convirtiéndose indisputablemente en la propuesta más consistente y cruda de las agrupaciones jóvenes que se presentaron en este evento.

En segundo lugar llegó Custodia, agrupación formada a inicios del 2007, que como novedad posee entre sus filas dos vocalistas. Custodia tuvo un buen despliegue escénico. Sus líricas encarnan ideas Straight Edge y cristianas. Musicalmente muestran que además de su buena entrega, todavía tienen un largo camino por recorrer.

sololosfuertes3Los terceros invitados fueron Entre cenizas. Banda formada a mediados del 2006, que en esta ocasión estrenaba nuevo vocalista. Musicalmente la agrupación propone algo más elaborado y amplio, en donde incorporan partes melódicas, destiempos y una clara influencia metalcore. Siendo quizás ese deseo de abarcar un sonido más complejo, uno de los puntos débiles de la banda, exponiendo la falta de un lineamiento claro de su estilo.

A continuación llego Punto de Encaje. Agrupación que fue parte de la historia del hardcore quiteño y que en el 2006 decidió volver con su demo “Días de furia”. Con una nueva alineación P.D.E preciso su sonido, con riffs mucho más elaborados, al igual que una parte rítmica más trabajada. Por parte del público, hubo una mayor participación y entrega, coreando temas como “Perros del Mal” o “Lealtad”.

La siguiente banda en subir al escenario fueron los invitados desde Cali, N.O.F.E. Este cuarteto mantuvo durante toda su intervención una comunicación abierta con los asistentes y presento sus temas al puro estilo NYHC. Si bien esta banda no demuestra un alto nivel técnico en sus composiciones, lo compensan con una entrega honesta y llena de actitud.

sololosfuertes4Siguiendo con la programación llego Mortero, banda que en 2007 cumplió diez años de trayectoria, los cuales brindaron una de las mejores intervenciones de la tarde, con un sonido definido y bien estructurado. Su repertorio se dividió entre sus nuevos temas, y los clásicos: “piloto automático”, “sabe clave llave” o “pensar para actuar”. Banda de la cual se espera mucho para este año, ya que ha anunciado sacar a la luz su segundo trabajo.

Para finalizar este evento continuó la banda más esperada de la tarde, Muscaria. Conjunto que durante cuatro años estuvo casi ausente, y que en este año promete volver con el disco más agresivo de su carrera. En los directos que dio la banda en 2006 y 2007, los comentarios fueron diversos. O no lograban concretar el sonido contundente de sus discos, o escénicamente faltaba más entrega. Pero a medida que fue pasando el tiempo y con una alineación estable, Muscaria fue adquiriendo de a poco la fuerza original de sus inicios. En este evento afirmaron esa hipótesis, con una presentación bien manejada que demostró el avance escénico de la banda y la conciliación de su música en vivo, presentando temas de su nuevo disco, entre los que hay que destacar “Eres o no eres”, “Mantente en Pie”, y la canción que lleva el nombre de su cuarta placa “Perdura”. Al igual que temas antiguos, verdaderos clásicos de la escena hardcore quiteña.

Al finalizar el concierto, y luego de que un volante titulado “Hardcore o No?”, escrito por Gustavo Dueñas vocalista de Descomunal es repartido entre los presentes, surge entre conversaciones el tema sobre la autenticidad de este género. Mientras permite dilucidar si este tema realmente afecta a nuestra escena, no se logra concluir nada. Lo que si resulta indiscutible es que hacerse llamar “verdadero”, no implica deslegitimar de manera arbitraria el trabajo ajeno.

Por: Darío Granja / Fotos: Jorge Martinez