BLOG | Películas ecuatorianas imprescindibles. Parte 1

30 de mayo 2012 -

Hace poco más de diez años, el panorama cinematográfico de nuestro país era una gran incógnita interna. Hoy en día la producción audiovisual ecuatoriana se mira desde otro lente, en donde nos encontramos con un importante catálogo de obras esenciales que retratan una sociedad cercana.

Esta es la primera parte de una selección de las películas imprescindibles de nuestro país:

RATAS, RATONES, RATEROS

“Tengo la solución a la profunda crisis económica y financiera por la que atravesamos, ¡people!”, es la frase motor del primer thriller nacional contemporáneo; la ópera prima de un entonces joven y ahora prolífico, Sebastián Cordero.
Estrenada en 1999, Ratas, Ratones y Rateros es la cinta que rompe con el molde de una aburrida cinematografía local, que entre otras dolencias carecía de realidad, maldad y calle. Este film posee las tres, y en cantidades justas.
Una historia enredada de unos jóvenes primos que se ven cada año, de unos amigos que no pueden dejar de verse y una abuelita que ya no ve, por los años que tiene encima. Ratas te atrapa con su hilarante desfachatez, que se entremezcla en mínimas memorias de jocosos asaltos y un vértigo acorde a las vivencias de sus protagonistas. [Por Polo Damián Rodríguez | @polodamian]

ESAS NO SON PENAS

Vas y te reúnes con amigos que no ves hace tiempo. Preguntas y respondes generalidades. Tomas un vaso de trago, luego otro y te relajas poco a poco. Escuchas y cuentas cosas. Una terapia grupal sin moderador. Analizas cómo está tu vida, qué tiene el resto que tú no. Comparas, así no quieras; o queriendo, por último. Aunque te dé pudor reconocerlo, no estás tan jodido como creías.
Vas y entras al cine. Ves una película que (por fin) no habla sobre qué es ser ecuatoriano. Miras una cinta simple que cuenta lo descrito en el primer párrafo. Con aciertos, con errores. Con la naturalidad de un desahogo hecho en confianza. [Por Oscar Molina | @oscar0925]

CRÓNICAS

Sebastián Cordero sabía que el personaje de Ángel, un criminal sin escrúpulos que al mismo tiempo resulta muy humano y entrañable, presentado en Ratas Ratones y Rateros, debía ser tratado más a fondo en el tema de la doble personalidad y, además sabía que, en Crónicas de 2004, podía mostrar un país que rara vez se ve en la pantalla grande.
En un reflejo de la sociedad latinoamericana, aparece uno de los proyectos más ambiciosos del cine ecuatoriano, un retrato a la posición política y moral que denuncia y encubre a la gente que comente abusos contra los niños.
“Toda la vida me ha sorprendido lo estereotipado que está el icono del asesino en serie”, dice Sebastián, “y cómo pierde su humanidad, si es que alguna vez la tuvo, al ser retratado en el cine. Incluso un asesino despiadado puede sentir amor en cierto punto, de la misma manera que un hombre de familia bueno y cariñoso puede estar lleno de pensamientos oscuros”.
Coproducida por Alfonso Cuarón de Harry Potter y Guillermo Del Toro de Hellboy, Crónicas remueve varios elementos que encuadran una historia espeluznante. El cuidadoso reparto de actores locales y extranjeros, la excelsa dirección y el sabor propio de los paisajes, es una justa y seria representación de lo que diariamente vivimos en un país, lleno de muchas situaciones que luego pasan a ser contadas en una película. Por Christian Reyes | @doncricrireyes]


ALEGRÍA DE UNA VEZ

En medio de un concierto, un círculo de jóvenes gira y corre en una misma dirección, bailan alrededor de un eje. Viven como si estuvieran en un slam, despreocupados de todo lo demás. Entre la multitud está Carlos, un muchacho rebelde, y ciertamente inocente. En las conversaciones eternas con sus amigos habla acerca de dos temas: música y mujeres. Pero conversar de mujeres no es lo mismo que tener una, y eso es lo que Carlos entiende cuando conoce a Alegría, una chica misteriosa, amorosa y maligna.
Alegría de una vez es una película producida por “El otro lado films” y dirigida por Mateo Herrera, es la primera película grabada en formato digital en Ecuador. La cinta ha participado en 12 festivales internacionales de cine y obtuvo dos premios, Mejor Película y Mejor Guión, en el Festival Internacional de Cine de Atlanta Dahlonega (2002).
El filme trata sobre los jóvenes que viven de la música, los conciertos y los bailes, sin importarles los estudios y la realidad social que los envuelve. En su banda sonora aparece la música del grupo argentino El Otro YoPor Christian Reyes | @doncricrireyes]