septiembre 3, 2009

ROCK AL OCHO: El descubrimiento del Rock al ocho

Inicio 9 Historias 9 Articulos 9 ROCK AL OCHO: El descubrimiento del Rock al ocho
Plan Arteria

rockalocho1

Bandas nuevas, géneros diversos y una fuerte convicción para difundir la música independiente en el norte del país -específicamente en la ciudad de Tulcán- fueron las características del Rock al Ocho.
Debutando como festival, este evento prometía en su cartel a bandas de corta trayectoria, las cuales se desenvuelven entre pequeñas tocadas en bares y el desconocimiento por falta de espacios. La excepción, fue la agrupación encargada de abrir el evento: Equinoxio Flow. Con 7 años en tablas, demostraron como un grupo de mc’s reunidos pueden despertar las primeras miradas de atención del público local. Temáticas que van desde la pobreza, la migración hasta la fraternidad y la “realeza” de sus integrantes, fueron abordadas por este colectivo que supo pararse firme ante varias opiniones y actitudes cerradas de un pequeño grupo de asistentes.

rockalocho2Los NEP (necios que escuchan punk), fueron los segundos invitados de la tarde. Pertenecientes a una nueva escuela de punk-ska capitalino, la banda supo animar a los presentes, con algunos temas de su precario demo “combo perfecto”, y nuevas canciones que marcan un rumbo de madurez, para lo que en poco tiempo pueda llegar a concretarse en un sonido propio.

Continuando con el Rock al Ocho, Escaparate subió a escenario después de varios años de ausencia. Algunas canciones conocidos como “el presidente” o “Disco ala”,  temas prácticamente de corte ska, eran el único recuerdo para imaginar lo que se podía avecinar con la banda. Al momento de su presentación, toda comparación quedo en cero, ya que Escaparate ha tomado un sonido mucho más agresivo, donde el punk y el  hardcore se hacen mucho más presentes en su actual trabajo, despertando furia y descontrol en vivo.

Como tercera banda de cartel y primera banda local, se presentaron Txantxa, agrupación formada hace algunos meses, la cual supo manejar una presentación sólida donde la experiencia de sus integrantes se hizo notar. Sus miembros han formado parte de las agrupaciones Abismo, Taller 4 y Red House. Su sonido tiende hacia el new metal, pero también adoptan otros elementos más rockeros.

rockalocho3Llegando a la mitad del festival, La Calle Morgue arribo para lo que sería su primer concierto oficial. Con una propuesta poco explorada en el medio local, la banda maneja en escenario una estética empalidecida y mórbida. Utilizando simbolismos y suposiciones en sus letras, convierten a esta banda en toda una propuesta arriesgada, muy lejos de querer llevarse todos los aplausos del público. Su género podría ir desde el post-punk hasta el rock gótico, con teclados que suavizan el ambiente, melodías cambiantes hasta llegar a ser circenses; indagan algo de audacia. La Calle Morgue supo presentar un buen show, donde un punto a su favor frente a los asistentes fue interpretar “Boys don’t cry” de la banda The Cure.

Cayendo la noche, Shuar, banda de Tulcán, brindó una buena dosis de punk vieja escuela. Con una presentación desafiante, el público se entrego a la agrupación, brindándole uno de los escasos pogos enérgicos de todo el festival.

Una banda sería la indicada de poner la parte metalera al Rock al Ocho. Su nombre: Nebuxys.
Clasificados como CyberCore, la banda arribó con atuendos adecuados para llamar la atención, los cuales de cierta forma reflejan una influencia industrial. Algunos problemas de sonido en el inicio de su concierto, fueron lo suficientemente perjudiciales para la banda, perdiendo así mucha de las expectativas del  público que durante toda la tarde reclamaban sonidos más fuertes.

A estas alturas se hizo presente el característico frío que identifica a Tulcán, pero no por mucho tiempo ya que el remedio perfecto para este congelamiento estaba a minutos de servirse en el parque del Ocho. Cerrando el festival, los invitados colombianos Mama Kunk despertaron todo un ambiente festero con sonidos reggae, ritmos del folclor colombiano como la cumbia o el chandé, y sonidos latinos. Encarando al público con energía, la agrupación supo mantenerlos en un constante baile sin recesos, mientras el vocalista Felipe Rosas daba algunos mensajes con su voz con dejo ragga sobre la unidad de los pueblos y demás asuntos relacionados con el cosmos cultural latinoamericano. Tulcán vibraba en lo que llegaría a ser el clímax del festival que por 6 horas demostró ser una plaza abierta para una escena que se prepara para prender vuelo.

Por: Darío Granja

Pin It on Pinterest