Texto: Adrián Gusqui Fotos: Cortesía de Neoma.
Sigue aquí a Neoma.
Vendrán nuevas canciones, eso es seguro, serán tres más: Tranquilo, Velocidad y Gata Fina. Cada canción representa las versiones de Neoma, la artista de 24 años que, como reconoce en esta conversación, sigue experimentando no sólo en su música sino hacia donde va como persona, a pesar de que sus brújulas desaparecen de vez en cuando.
Contesta desde un departamento en Denver, Estados Unidos. En una parte de la conversación Neoma confiesa que su vida ha sido de mucha destrucción y reconstrucción en los últimos tiempos, “lo único que me queda son mis canciones, mis parlantes y mi computadora”, dice, “nunca he estado sola y tampoco jamás he sido la jefa suprema de todo mi proyecto”. Reconoce que sus últimas producciones la identifican completamente y que también representan su actualidad como una artista que ha renovado su forma de trabajar, “me siento en un momento en el que sólo puedo mejorar, porque ya del suelo, ¿a dónde más va a ir uno?”, cuenta.
Past Lives es un refresco a su música. Esta última canción de su repertorio está inspirada en la película homónima de la surcoreana Celine Song, en la que dos amores de infancia están destinados a no estar juntos aunque su química sea inevitable. “Veía la película mientras hacía quehaceres en la casa”, cuenta. Regresaba a la pantalla entre escenas y encontró en esa película una respuesta a su presente, «tuve un amor a distancia que terminó de una forma súper rara… y al mismo tiempo seguía en una relación con mi ex pareja. Entonces, ver esta película y ver a la man llorando por el amor de su infancia, por su esposo… o sea, me destruyó».
En esta canción hay un dejo interesante de energía, al cual se le puede atribuir una despedida abrupta, llena -quizás- de finales tristes. “Cada Neoma representa los singles que van a salir este año”, dice, enfocándose no sólo en la tristeza, sino en los rostros de audacia, ilusión y sensualidad que hay en las etapas de duelo.
Past Lives también revela una identidad que dejó de ser etapa para la artista, la cual se relaciona con su faceta de DJ, un rostro quizás extraño para quienes la siguen desde Ecuador. Sobre él, Neoma dice que “ser DJ le ha ayudado a pensar como su música puede ser tocada en una fiesta”, a ello agrega un mantra: “me encanta cuando pongo la canción, la gente se emociona y se pone a bailar… es como ser el máster de las energías”.
Ahora piensa en los BPM cuando compone su música, me dice. Cuando estos son pocos, se aburre, lo que la obliga a agregar más y más hasta que hace de su música una bomba. Este detalle no es aislado, es algo que en sus nuevas canciones está representado en la práctica y golpea con la energía que ha buscado como DJ y productora.

Portada de ‘Past Lives’ de Neoma. Foto: Julianna Photography
Acerca de los nuevos sencillos, nos da un adelanto de cada uno. Tranquilo sale el 8 de agosto y sobre él dice: “Es una Neoma más oscura y bad bitch, para identificarla en la portada de Past Lives, es la Neoma en bikini”. Velocidad, que será el tercer single de esta serie de canciones, “trata de ir lento y disfrutar el viaje. Esta es la Neoma con el vestido celeste”. Por último está Gata Fina, que trata sobre “la confianza en una misma, de decir: ‘¡Puta! Yo soy lo máximo, loco’, no quiero que me hagan sentir insegura, quiero que sepan quien soy y esto es lo que hago”.
Las cuatro canciones son hermanas que viven el duelo a través de sus ritmos, en los que Neoma tiene otro equipo, otra vida, otras ideas, pero el mismo objetivo: no parar. Incluso juega con el “SHE ‘S ALIVE” en Instagram, dejando en claro que su silencio no es sinónimo de despedida, sino de reconstrucción.
Si vuelve a Ecuador pronto, aún este hecho le es gris, dice que sí, pero no para tocar, sino para estar con su familia. En esta pregunta descubro que su fatiga la persigue cuando pisa el país. “Tocar en Ecuador es difícil, faltan espacios, logística… tal vez pongo muchas excusas, pero emocionalmente para mí es un montón”, me dice, “yo llegué a llorar, literalmente a llorar en el carro de mi mamá a decirle: ‘no sé qué hacer, no sé por qué vine, no sé por qué sigo tocando shows, lo hago porque la gente que me quiere escuchar, pero puta, qué desgaste emocional’”.
A pesar del momento que vive en su relación con el país, no quiere olvidarse del inmenso amor que tiene por él, aunque los términos no sean casi siempre los adecuados, “estoy full cerca de Ecuador en el sentido, ¿cómo te puedo decir? Familiar, espiritual y emocional, pero profesional sí se siente lejano”, confiesa.
La Neoma del otro lado de la pantalla en esta videollamada de Whatsapp es diferente a la mujer que conocí en 2018, el acento, las erres arrastradas, su cabello y hasta la mirada le han cambiado; ella es feliz me dice y también puedo creerle, hay un instinto encerrado en sus ojos que no quiere parar de hacer música.También veo en sus gestos que la vida le cambió y que el sillón donde está sentada hace un esfuerzo extra por la nueva energía que la atraviesa actualmente. Son las 20h00 hora Ecuador y hablamos un rato más sobre algunos recuerdos de sus conciertos o las primeras entrevistas que hicimos, ¿qué queda de esos cuerpos en la actualidad? Esa respuesta la responde el tiempo, por lo pronto, ella termina la conversación afirmando que “no está sola” en sus nuevas versiones.
Past Lives deja de ser una canción más de Neoma cuando su nuevos rostros necesitan otra traducción: la de leer entre líneas o el sentir de sus pulsaciones.
Escucha la canción aquí abajo:
