Texto: Adrián Gusqui | Fotos: Cortesía del equipo de CRUDO
La noche nunca termina en CRUDO, donde sets infinitos seducen a la ciudad. En febrero celebran su historia con su primer festival.
Desde teatros y museos hasta cuevas o incluso riberas de ríos, CRUDO es un nómada que tomó forma de escenario y cuyo lenguaje es la música electrónica. Como si se tratara de un ente psicoforme, esta propuesta de producción y experiencias sumará, el próximo 7 de febrero, un nuevo capítulo en su historia con la realización de su primer festival, a orillas del río Guambi, en Puembo.

Conversamos con Esteban Sánchez, uno de los creadores de CRUDO, quien profundiza en el papel de la electrónica dentro de la cultura del país y en cómo este festival trasciende lo musical para convertirse en un espacio de aprendizajes y reflexiones que han marcado el recorrido de la propuesta, iniciada formalmente en 2023, con antecedentes que se remontan a 2019.
Sánchez es productor musical y diseñador de sonido. Al presentarse, también menciona, entre risas, que convive con tres perros. Inició a CRUDO a sus 23 años, mientras vivía en Estados Unidos. “Cuando estaba en la universidad, empecé con algunos amigos haciendo fiestas. Nos juntábamos entre latinos y organizábamos encuentros de música electrónica latinoamericana”, recuerda sobre los primeros pasos de la idea.
La primera fiesta de CRUDO, según relata Esteban, se realizó en un basement universitario en Boston, donde lo latinoamericano era el eje de los sets electrónicos. La falta de espacios similares en Ecuador lo motivó —y lo llevó con la corriente— a cubrir esos vacíos en el país. “Cuando entras en esto, te das cuenta de que existe la necesidad de generar espacios para que se forme una escena”, afirma. A medida que se involucró en la gestión, fue definiendo el perfil del proyecto, que no se sostiene en un solo género ni en una etiqueta, sino en una estética sonora que atraviesa desde los venues hasta la programación artística.

Como una red tejida con precisión, los conceptos de CRUDO han logrado, desde 2023, atraer a artistas de primer nivel del país y la región. Entre los nombres que han formado parte del proyecto se encuentran Nicola Cruz, Dengue Dengue Dengue (Perú), Verraco (Colombia), Cashu (Brasil), Nicolas Jaar (Chile), Ela Minus (Colombia) y Tierra Canela, entre otros. Ocho ediciones y más de veinte propuestas artísticas consolidan esta etapa de CRUDO en un festival al aire libre en Puembo, un lugar significativo, ya que fue uno de los primeros espacios donde la propuesta tomó forma.
La mezcla de artistas y su autenticidad dialogan de forma directa con la esencia de CRUDO. “Incluso llegar al nombre fue así, porque apunta a algo más crudo, más directo”, comenta Esteban, sintetizando el espíritu del proyecto.
Para el productor, la demanda de electrónica europea y estadounidense en el país es clara; sin embargo, él apuesta por sonidos de la región que, aunque pueden inspirarse en estos referentes, ofrecen un estilo renovado al público latinoamericano. “Hace un par de décadas empezaron a surgir artistas latinos que, en lugar de seguir ese sonido, comenzaron a explorar cómo podría sonar la música electrónica desde el contexto latinoamericano, con otro ADN musical”, explica.
Según Sánchez, existe una lucha de la electrónica de raíz latina por romper la hegemonía europea y ocupar un espacio propio y auténtico. Ese impulso ha encontrado refugio y cuidado en CRUDO, una plataforma que apuesta por visibilizar a los referentes regionales y sus nuevas propuestas con identidad original. Aunque Esteban reconoce que el público suele preferir DJs ya posicionados, muchos de ellos europeos, defiende la necesidad de “mostrar que lo otro también es increíble y que se puede encontrar identidad en proyectos distintos”.
La fiesta como espacio de identificación, pero también como ejercicio de producción. La ocupación de espacios históricos de la ciudad y de lugares icónicos en los valles define, además, el carácter de estos eventos. Al preguntarle a Esteban cómo se construye a Ecuador como un destino atractivo para artistas internacionales, responde que “ha sido de a poquito”: “hay que ganarse la confianza y la credibilidad de los artistas; es algo que se construye con el tiempo y, además, muchas veces los bookers son los mismos para varios proyectos”. El creador de CRUDO confía en que muchos artistas apuestan por el festival debido a la autenticidad de la propuesta y a la seguridad que sienten en su desarrollo.

Si bien una de las principales atracciones de los eventos son los nombres del cartel, Sánchez defiende que la propuesta no gira en torno a una figura específica o a un headliner, sino a una experiencia integral. A partir de ello, el público ha identificado a CRUDO como una vivencia en sí misma, más que como un evento asociado exclusivamente a un artista. Este aspecto resulta clave para la formación de nuevos públicos en el país y para su continuidad a lo largo de las ediciones, ya que sostener un proyecto independiente durante más de cinco años no es una tarea sencilla.
Sánchez considera que este proceso responde a la fidelidad con el concepto, que es el punto de conexión con la audiencia. “Mientras mantengamos clara esa visión, el proyecto se va a sostener y seguirá creciendo”, afirma. También señala que la sostenibilidad nace del equilibrio en la oferta artística: una combinación entre lo desconocido y aquello que convoca al público. Se trata de una formación de gustos a largo plazo, donde nuevos exponentes encuentran en la plataforma un impulso para sus carreras al compartir cartel con artistas ya posicionados.
En este camino de producción y curaduría participa también Matías Balseca, la segunda persona a cargo de CRUDO, quien comparte con Sánchez las decisiones fundamentales del proyecto.
Por último, la primera gran fiesta del año será también la más ambiciosa que CRUDO haya producido en su historia. El 7 de febrero CRUDO FESTIVAL tomará la Casa Hacienda El Molino, en Puembo, a orillas del río Guambi, para celebrar la electrónica latinoamericana.
Ela Minus lidera un cartel de primer nivel regional que incluye a Jatun Mama, Nicola Cruz, Quixosis, Tierra Canela, Joaquín Cornejo, Ene Ese y más.

Para Sánchez, “esta no será una fiesta normal de CRUDO”. Explica que para este festival pensaron en “darle una vuelta a la propuesta y encontrar el contraste”. “A mí me encantan los artistas que hacen música electrónica en vivo, con instrumentos electrónicos; desde ahí se abre el abanico. No necesariamente DJs, sino artistas electrónicos. Y, pensando en el contraste, ¿qué más auténtico de Ecuador que la tecnocumbia sin caer en lo folclórico?”, comenta, en referencia a varias propuestas del cartel, especialmente a la inclusión de Tierra Canela.
A partir de ese contraste, el festival busca romper con la barrera de clase que suele separar conceptos aparentemente cercanos. Sánchez se pregunta: “la tecnocumbia también es música electrónica, ¿no?”. Para él, esta conexión resume con claridad el concepto de CRUDO: la autenticidad.
El festival se dividirá en bloques con identidades sonoras distintas entre sí. “Habrá transiciones. Son energías diferentes; aunque sea un solo escenario, habrá un dinamismo constante entre estilos y artistas que tienen algo en común”, explica.
Las entradas están disponibles en la plataforma MEET2GO y se encuentran en las últimas etapas de preventa. Asegura tu ingreso y vive una jornada de música electrónica con sabor latinoamericano y la certeza de que ni siquiera la lluvia detendrá la fiesta.
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