Historias

ZOÉ: Intimismo para las multitudes

ZOÉ: Intimismo para las multitudes

zoeheaderPocas veces he visto un despliegue de músicos e instrumentos tan amplio. Zoé se robó la película con su ‘Música de Fondo’. Antes de la banda mexicana esperaba a Guardarraya y me sorprendió no verlos salir a escena (de fuentes extraoficiales supe que debido a la inamovible disposición de los instrumentos, los quiteños no pudieron tocar) Luego de la introducción animada en la pantalla, fue el turno de Chetes.

chetes01El mexicano toca su música desde mediados de los noventas, al frente de Zurdok y Vaquero. El día del concierto, Chetes se mostró sencillo: con su teclado, un bajista y un percusionista, ofreció pocas versiones de sus temas más conocidos. Disfruté mucho su corto intro a la función, sin embargo, aún había algunos confundidos asistentes que, mientras yo coreaba el tema ‘Completamente’, me preguntaron: “Disculpa ¿y ellos quiénes son?” ; fue el presagio de lo que me temía.

El Show

Uno a uno salían los músicos y el público (adolescente, sobre todo) se deshacía en gritos. El último en salir fue – desde luego – León Larregui, el cantante, convertido en ícono de la banda. Al fin Zoé pisaba suelo ecuatoriano. Austero de palabras, se dirigió solo dos veces a los asistentes; el resto fue show.

Pocas veces he visto un concierto tan agridulce. Me explico: La puesta en escena decía ¡maravíllate! La enorme pantalla de fondo con excelente apoyo visual, el juego de luces coordinadas con la banda (cosa que poco se practica en los shows locales), los cientos de instrumentos de todo tipo disgregados en el escenario, la magnífica disposición de los músicos con su sección de cuerdas, de vientos; doble sección de teclados y percusión, el guitarrista principal a la derecha del cantante, ubicado al frente en el corazón del escenario; la bellísima presencia de Lo Blondo engalanando aún más la generosidad visual. No obstante, asistí a un show preconcebido. Fuimos a ver lo que ya había observado previamente en casa. Fui a la presentación de un disco en vivo que ya había escuchado y que se interpretó en su estricto orden, ni más ni menos. Tan extraño y sin sorpresas, que era como si fui a ver la mejor película del año, pero ya me la contaron antes de entrar. Acepté las condiciones y, dentro de ellas, obviamente no hay nada que reprochar a la banda.

zoe04Zoé sonó impecable, envolvente. Casi veinte músicos en escena, con una misión bien definida. Entre el humo de los cigarros vi manos en guitarras y bajos de todo tipo, más de siete ejemplares de teclados, cornos franceses, trombones; violines, contrabajos; saxofones, banjos, mandolinas y los más inimaginables elementos de percusión; desde diminutas maracas hasta enormes tambores y simpáticas jaulas de peces usadas para el efecto.

León y Lo Blondo, en cambio, jugaban con sus voces y la electrónica computarizada, con extraños aparatos de loops, lo cual daba un unísono realmente espectacular. El frio recinto fue perfecto para la cantidad de asistentes, mas no para la acústica (a momentos podía escucharse mas a la gente coreando que a la propia banda); no sé si por ello León Larregui tuvo un traspié y se equivocó en la letra de ‘Nada, disimulándolo con una sonrisa; quizá esa fue una de las poquísimas sorpresas de la noche.

Las sorpresas

-La hermosa voz de Lo Blondo (vocalista de Hello Seahorse) a veces tan sutil, a veces de theremín
-Los músicos de apoyo, en cuerdas y brasses eran ecuatorianos.
-La estrofa de ‘Poli’ cambió de perla: una mexicana por una ecuatoriana.
-El encore con ‘The Room’ y una mística–electrónica versión del clásico bolero ‘Bésame Mucho’, de Consuelo Velázquez, le dieron el final singular a una suerte de noche porfiada.

Peregrino final

Díganme nostálgico, pero lo manifesté y me reitero: me habría gustado muchísimo más ver al grupo Zoé del 2005, con un show más energético, electrónico y sorpresivo. No obstante, gracias a este concierto de intimismo para las multitudes, vi caras de satisfacción (bordeando lágrimas) de muchos fans, quizá los más nuevos. Me aventuro a decir que aquellos que no han escuchado más allá del cd ‘Música de Fondo’, salieron extasiados. Atrás quedamos los “Rocanlovers”, los que escuchamos a Zoé desde inicios del nuevo milenio. Nosotros salimos sonrientes por un buen show y buena compañía (¡gracias amigos!) pero extrañamente disconformes, y eso justamente era lo que me temía.

Por: El Musikólogo / Fotos: Azulita Cobos

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EL CARPAZO: Música bajo techo

elcarpazoheaderParecía una buena fórmula, sencilla pero ganadora: juntar en un mismo escenario a varias de las bandas más populares de una escena musical diversa. Sin embargo, la fórmula no obtuvo la suficiente convocatoria como se esperó. Ansiosos jóvenes llegaban para formar parte de este concierto denominado “El Carpazo”, que anunciaba en el cartel a Sudakaya, Sal y Mileto, Rocola Bacalao y Mamá Vudú, apoyados con la presencia de otras bandas que vienen terciando su espacio a través de buena música para ganar muchos adeptos: Humanzee, Cadáver Exquisito y Spitual Lyric Sound.

El concierto estaba anunciado para las 12h00. Poca gente y poco ánimo en ese momento, «es cuestión de 30 a 60 minutos para empezar», me dijeron. Mientras tanto aproveché para hacer de ciudadano y pararme en una de las interminables filas bancarias. Cuando volví luego de los 60 minutos acordados, el contagiante ritmo de Humanzee ya podía escucharse al unísono con el estruendo de las turbinas de los aviones que pasaban constantemente sobre nuestras cabezas (el recinto del evento está ubicado al pie del aeropuerto de Quito). (A última hora anunciaron la presencia de la banda Dimitri Bollocks, pero desconozco si abrieron el evento) Me coloqué a un lado del escenario y me dejé llevar por las armonías repletas de funk, electrónica y goce que disgregan los Stereo Humanzee, apoyados esta vez por el ex Motozen Alejandro Naranjo, quien tocó la guitarra. Algunos temas conocidos, y una actuación más bien corta, tuvo su toque especial en la colaboración de la banda con las cantantes del grupo Munn, una magnifica canción que arrancó algarabía de las cerca de quinientas personas que, calculo, habían llegado hasta ese momento. Con esa propuesta tan alegre, Humanzee están en camino de ser un icono del ritmo dentro esta nueva escena musical. ver más….

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ULISES HADJIS: ‘Nunca he cantado la palabra amor’

ulisesheaderFue su primera cita. Mis oídos y la música de Ulises Hadjis se conocieron en el Aguijón (Quito), un 28 de julio.
Esa noche, Ulises tocó sus canciones sin músicos, apoyado en sus instrumentos: una guitarra, una armónica, unos pedales de efectos y la grabación de loops en vivo. La percusión provenía de un estuche de guitarra vacío, del golpeteo de sus palmas sobre un libro de e-marketing, y de su voz.
Su acento procedía de Maracaibo, Venezuela.
Su ‘popuesta’ me gustó. Busqué sus videos en YouTube, visite su Myspace, escuché su primer disco y conseguí su correo. Un domingo, a eso de las 16:35, chateamos. ver más…

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QUITOFEST 2011: El segundo dia del Quitofest: Saltando entre cometas, sorpresas y feeling

rococopateonMe quedé con la ganas de ver a los TXK, los debutantes en un escenario tan grande como el del Quitofest; afortunadamente los he podido ver en otras plazas y sé de su feeling sobre las tablas. Recibí buenos comentarios de su actuación a pesar de la poca audiencia que tuvieron, es una banda que en su estilo va para arriba, bien por ellos.

Estimo que The Fever Machine tuvo la misma poca audiencia y, con lo desconocida de su propuesta, a lo mejor vieron pocas caras de felicidad. Arribé a la mitad de la actuación de las chicas de The Cassettes. La expectativa que había levantado esta banda en el festival era enorme, y pienso que no decepcionaron. Su primera vez en un mega-escenario fue jovial y espontánea, destaco la actitud de la cantante que a ningún momento paró de moverse y animar a la gente, además del desenfado de la bella baterista, que transmite fiereza y gracia al mismo tiempo; ojalá se mantengan en esa línea y no adquieran “poses”, pues están alcanzando relevancia gracias a su atractivo musical y personal.

Reptil es una banda sugestiva que con su propuesta de funk electrónico y algo de bits latinos me sorprendieron, pero más de uno puso una cara de extrañeza mientras actuaban (lamentable, pues el segundo día del festival, el día “alternativo” está hecho para la diversidad) De hecho, el lema de esta edición era “Yo rockeo la diversidad”. Reptil pasó por el festival sin dejar demasiado revolú, quizá un escenario más pequeño es por ahora el ideal de esta buena oferta desde Colombia. Fue el turno de Cadáver Exquisito.

Con su llamativa puesta en escena, que incluía indumentaria y buena música, destaco a esta banda guayaquileña como lo mejor de este segundo día. Era la primera vez que los escuchaba en vivo por primera vez y me enganché. Es cierto que, quizá sin esta reciente parafernalia “indie” que impera en el ambiente, su música podría sonar excesivamente pop, además no es nada que ya no se haya visto antes (me recordaron a pasajes de MGMT o Empire of the Sun) pero no es menos cierto que la adornan con mucha energía, excelentes arreglos y una buena voz del cantante, fácilmente podrían adquirir notoriedad a nivel internacional por todos sus bien ganados pros.

Sobrepeso volvía a los escenarios de manera abrupta pisando las tablas del Quitofest. Luego de muchos años de no haberlos visto el público los recibió con extremo cariño. Las agendas de los integrantes coincidieron, reagruparon la banda y descargaron sus temas clásicos, recuerdos por miles abarrotaron el lugar, y no es para menos con la trayectoria de esta banda pionera –en los noventas – del nuevo rock nacional. A pesar de los años sonaron excelente y Renato Zamora tras las cuerdas es algo digno de ver en vivo.

Puedo decir (y no creo ser el único) que desde la primera vez que los vi hasta el día de hoy, no he visto un show malo de Guardarraya y este, por alguna extraña razón tuvo un tinte nostálgico, sonaron impecables como siempre y presentaron nuevos integrantes que le dieron mayor feeling a las canciones. Su música sin definiciones ni encasillamientos es una proposición sumamente original que ha calado fuerte en la gente, Guardarraya casi sin despeinarse fue sin dudarlo un punto alto en la fría tarde quiteña.

Me llamó mucho la atención el anuncio de la presencia de Los Chigualeros en el festival. Yo no considero a la “salsa” como un género de música independiente – lema del festival – a pesar de hacer mover a toda la concurrencia, sonar excelentes en vivo y de lo llamativo de su presencia en el escenario, yo habría preferido ver más bandas de rock independiente en Quitofest. La música es un lenguaje universal y es lo único que necesita la gente para bailar, sea el ritmo que sea sentenciaron en la rueda de prensa los simpáticos integrantes de la orquesta.

Soy muy tolerante en cuanto a música, pero el hip hop no es uno de mis puntos fuertes, sin embargo el despliegue musical, visual, artístico de Guanaco es digno de resaltar. Apoyado de banda en vivo (y no de simples pistas) bailarines y coristas, la fiesta hip hop tuvo su maestro de ceremonias perfecto. Este artista ambateño se ha convertido en un referente y lo bueno es que no se queda en una pose de “estrella” por todo lo que ha aportado al género, sino que cada show evoluciona. Magnifica su presentación. Era hora de lo que todos esperaban.

Panteón Rococó desde 1995 ha ido adquiriendo fuerza con los años, y una vez que esa energía acumulada se desata en el escenario es imposible no sentirse arrollado por un vendaval de fuerza latin ska 3rd wave. Estos mexicanos pueden hacerte saltar durante horas, quienes gustan del Ska se hallaban extasiados y quienes solo querían verlos por curiosidad saltaban más alto aun. El Dr. Shenka había llegado a reclamar vítores y estas no pararon durante sus casi dos horas de música. Missael Oseguera el saxofonista es otro frontman que no para de moverse y arrancar gritos en el sector femenino de la audiencia, su carácter pone un punto más a la actuación. Al finalizar su show con su éxito ‘La carencia’ más de uno mencionó haber vivido el máxime en presentaciones acaecidas en el escenario del Quitofest.

Otro año, otro festival. Reflexiones: la requisa en la entrada casi raya en lo absurdo (no he visto algo así en ningún otro festival aquí o fuera del país), el escenario y la infraestructura tiene un punto a favor, estuvo espectacular, hubo más gente de la que esperaba a pesar de que el cartel se sugería poco llamativo, y la organización al parecer ha pulido algunos detalles, espero que siga mejorando.

Ultramotora radio on line, estuvo presente con un despliegue que nos deja satisfacción por lo cumplido. Gracias a todos los compañeros que dieron una mano y que estuvieron presentes cubriendo el evento, ellos saben quiénes son.

Esperemos que la audiencia siga colaborando por hacer cada vez más grande este festival y nos de la satisfacción de ir no solo porque es el “único” de esta magnitud que tiene el país, sino que de verdad lo que veamos allí sea simplemente inolvidable.

Por: El Musikologo / Foto: Darío Granja

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QUITOFEST 2011: El primer día del Quitofest: Sol, multitudes, energía y aplausos

testament01El festival más esperado de la capital arrancó con mas headbanging de lo que se esperaba. Entre gritos y multitudes ataviadas de negro, llegába mientras era el turno de Onírica sobre el escenario (problemas logísticos propios lamentablemente me impidieron disfrutar de la presentación de Chernobyl y Replica). Las chicas se tomaron los amplis y descargaron su dosis de buen metal, presagiando un primer día de festival muy acelerado, caracterizado por una puntualidad inusitada y un sol quiteño a tope.

Onírica subió y cumplió. Me emocionó ver la progresión de las chicas y su despliegue. Presentaron sus nuevas composiciones mientras la gente ya se hallaba enganchada a lo que acontecía; era el turno de Bajo Sueños.

Los cuencanos, veteranos de estas lides metaleras con sus viejos éxitos, solo dejaban espacio para que una sensación de ‘deja vu’ haga cantar a una enorme muchedumbre de seguidores que coreaban los temas heavy-románticos de la banda. Y es que Bajo Sueños le dio el toque clásico al show.
Presentarán en vivo – pronto – su nuevo material en una gira nacional.

Notoken se llevó los mayores aplausos de la tarde. Su propuesta vertiginosa y vacilona llevaba de la mano a un público entregado a su denuncia social y protesta a ritmo de hardcore punk. Mientras nos regalaban su “buena onda” en la rueda de prensa, de fondo escuchaba el inicio de la descarga de Confronto. Estos brasileños son pura energía: sus once años de carrera ratifican el poder que tiene esta banda en vivo. Entre intensos riffs de hardcore metal y un buen español por parte del cantante, los Confronto arrancaron aplausos e invitaron a un moshpit incesante.

El primer día del Quitofest 2011 cumplía su cometido: hacer el delirio de los asiduos a los más potentes sonidos del metal; lo que sucedió luego fue un tanto extraño.

El Quitofest 2011 recibió con una inexplicable lluvia de botellas de plástico a Mortero. Su propuesta con tintes Hip Hop, al parecer, molestó a ciertas parte de la audiencia que involucró su intolerancia y la disfrazó de agresividad. No obstante, Mortero se enfrentó al disgusto disparando decibeles y actitud en escena, algo que resaltó la gente “Ultramotora” durante la rueda de prensa de la banda.

18h00 y mi ánimo no decaía, Colapso hacia su aparición en escena mientras el público ya repletaba el parque Itchimbia. Y es que así lo exigía una presencia tan importante como era el plato fuerte de la noche, los norteamericanos Testament. Luego de mucho hardcore metal en los oídos, la verdad hasta El Musikologo sufre de lapsus de inapreciacion musical y la mitad de la actuación de Colapso tuve que recluirme en la sala de prensa a riesgo de sufrir un verdadero “colapso” hardcoriano; sin embargo, en las afueras, el publico disfrutaba sin reservas del impetuoso sonido de los quiteños que no bajaron la energía en ningún momento.

Luego de una espera que se sugería interminable, al final 19h15 salian los californianos; Testament estaban al fin sobre el escenario del Quitofest. Se sucedieron temas como The New Order, The Preacher o Electric Crown, pero el momento de Souls of Black fue inolvidable con un Chuck Billy en plena forma vocal y Alex Skolnick desgarrando los riffs más inclementes de su guitarra.
Un show de casi dos horas no parecía suficiente para el abarrotado parque pues seguían aplaudiendo y pidiendo más de aquel thrash metal old school.

Headbangers por doquier, Chuck no paraba de animar a la gente y entre gritos guturales anunció el último tema. Una sola de encore y el público disfrutó a mil de una de las bandas más subvaloradas de la escena de la bay area. El primer día del Quitofest llegaba a su final.

Me sorprendió lo multitudinario del evento, cosa que no muchos esperábamos. Pude ver gente de Cuenca, Guayaquil, Ambato y hasta de Perú, mezclada entre las huestes metaleras quiteñas. El cordial Chuck Billy dio una rueda de prensa súper informal y hasta hubo tiempo de firmar un par de autógrafos.

Esperamos con mucha expectativa el segundo día del festival, en donde se ofrecen magnificas propuestas, y allí estaremos.

El primer día del Quitofest fue apoteósico.

Por: El Musikologo

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GUARDARRAYA: Quitarán di ahí*

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No te mueras mi niño que te necesito travieso, no te mueras mi niño que solo sin ti yo no quiero, no te alejes mi niño que te necesito preguntón, no te alejes mi niño que te quiero alegre y tragón. No te duermas mi niño que te necesito despierto, no te duermas mi niño que dormido tú yo no invento…

-Mi niño / tema 1

Alcanzar un estilo propio es lograr que cuando escuchen una canción reconozcan al autor o al menos lo intuyan. Guardarraya llena este requisito. Con su música visceral urbano popular mestizo alternativa viene batallando desde inicios del 2000. “Gracias por acompañarnos en esta necedad” se dirige Álvaro Bermeo, el vocalista, al público que comparte en vivo al presentar su último trabajo: Quitarán de Ahí. Mateo Crespo (guitarra) da los acordes justos, limpios; Andrés Caicedo marca el ritmo a golpes de redoblante que se vuelven cada vez más fuertes y salvajes mientras Franco Aguirre lo llena todo con su bajo. Para completar su visceralidad les han acompañado guitarristas de bandas locales como Daniel Pasquel (Can-Can), Jason de La Vega (Guerrilla Clika), Iván Mendienta (Rocola Bacalao).

Te vas de mí y ya no siento nada me quedo aquí oyendo Anita Aymara, me enamoras, me limitas, me estrangulas, me fascinas. Al caminar siento estilando el alma y qué más da si nadie sabe nada, me enamoras, me limitas, me estrangulas, me fascinas…

-Me fascinas / tema 2

guardarraya03Contar historias es cantarlas tal cual, sin irte por la tangente, con un estilo que te identifique para sellar el trato, aunque no hay una fórmula establecida parece claro que eso sí siempre será la tuya la más real. A estas alturas, cuando resulta que todo ya se ha escrito la frase “no hay para qué engañarse” es la premisa más independiente. Así lo entiende Guardarraya que cada vez llena más las expectativas del respetable, su crecimiento musical se muestra sólido con cada nuevo seguidor: “Es Guardarraya pana lo que suena si es que te tocó”.

Abres los ojos y recuerdas o te cuentan una historia que te aprendes de memoria luego te dejan caer. Si sobrevives te levantas un silencio escucha tu alma te das cuenta que algo pasa y no debes preguntar. Miras al cielo y ves a un queso iluminar que es un satélite dirán, te quedas ciego pero igual hay que seguir la otra opción sería morir. Te dejan caer

-Abre los ojos / tema 3

Pese a la intermitencia de su trabajo –pasaron casi dos años componiendo y evitando los escenarios-, esta banda formada en una entrañable búsqueda por lo cotidiano, desamores, fútbol y bares, va en pos de lo esencial. La particularidad de sus letras impactan, su léxico es muy ecuatoriano sin perder la universalidad de lo que pretenden expresar. Algo similar ocurre con su música que pasa por todas las atmósferas, desde las más tenues hasta las más radicales. No es una pretensión convertirse en grupo de vanguardia, es como un destino al cual se ven abocados a través de esa reinvención constante.

En la telaraña de tu vivir quedé atrapado no pude huir, me quedé ahí lejos de mí, embadurnado, me olfateaste el guacho con tu nariz, solo lo tomaste y al sonreír me lo mordías cual maní cris. Después te fuiste sin despedir y no dijiste si este mancito aquí debía ir a ti o en su defecto pisarse a dormir…

-Mani cris, tema 11

Retratar la vida de un tipo sin sueños se transforma en un ejercicio pintoresco; un ser que respira porque el aire es gratis y otro que recuperó la cordura son dignos de sendas interpretaciones: “Pobre animal” y “Hombre cuerdo”. El trip de “Lero lero” invita al danzón, a la joda. “Me fascinas” desnuda el alma de un desamor con contundencia y “Maní Cris” hace lo propio con el shungo de su destinataria. Con todo, el último trabajo de Guardarraya mantiene su crítica elegante a lo que esta balurda sociedad evade. Aquella insoportable necedad no admite ambages.

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Don Gabriel se ha muerto por vivir muy recto un día amaneció se volvió cuerdo, y el corazón se le acalambró, un gato declaró que un gran grito se escuchó y el corazón se le entumeció, fuerza! Yo le dije a Don Gabriel, yo le dije no sea necio si sus ojos tocan fondo ipsofacto y estás muerto.

-Hombre cuerdo / tema 4

Pobre animal viste de traje hace aviones de verdad, labra la tierra se enamora compra el pan, va por la vida delirando, va vendiendo, va soñando, va tratando imitando a su papá; habla de más, se reproduce, nace y muere sin parar, pero no le pregunten de dónde viene ni a dónde va…

-Pobre animal / tema 12

Autodenominados como Música Visceral Urbano Popular Mestizo Alternativa Guardarraya ha sorteado con elegancia la década más prominente de la escena independiente ecuatoriana. Quitarán di Ahí no solo logra ser un trabajo comprometido de gran calidad en líricas y música, también es un espejo en el cual se refleja el caminar de una historia en estéreo. Cuando mirar atrás es un acto reflejo para no parar de crear, para no parar de creer.

Por: Polo Damián Rodríguez / Fotos: Estudio Morrón

* Texto originalmente publicado en Revista Indiependiente N 1. www.indiependiente.com

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GUSTAVO CERATI: Cuando compongo, muchas veces no lo hago a partir de la verdad, sino de la mentira*

ceratiheaderAv. Figueroa Alcorta, Bs. As. Argentina. Un niño de ojos azules, con su pie derecho ligeramente torcido, camina hacia la iglesia del barrio para tocar la guitarra en el coro. Sueña con ser, aunque sea por un instante infinito, uno de los Beatles.

El aprender a tocar guitarra le trae un problema: es zurdo, las guitarras de la iglesia son para diestros. Pero la chica que le gusta, escucha King Crimson. No hay alternativa: hay que ser rockero y tocar la guitarra como sea.

E.T., Koala, Savage, Vozarrón son los nombre de bandas que arma en su adolescencia. Cada vez está más cómodo con la guitarra y emula sonidos que provienen del otro extremo del Atlántico. Está por terminar la escuela secundaria, su padre le dice que tiene que hacer algo en su vida.

Vender medicinas, ser visitador médico viene bien para ganarse unos pesos, pero sobre todo para no estar sentado atrás de un escritorio. Ahora es un hombre alto, con sus rizos muy afros que llaman la atención. Continúa caminando por las calles del barrio de Núñez, con un maletín lleno de medicinas y con su obsesión de ser estrella del rock.

Ingresa a la universidad. Lo más relacionado con su mente creativa es alguna carrera que permita desarrollar su facilidad con que inventa frases. No se da cuenta que son disparos de poesía. Entra a estudiar publicidad y conoce a Z, la última letra del abecedario que tiene el apellido de Bosio. Con Zeta deciden crear un grupo sin imaginar que van a ser la banda más influyente del rock latino de todos los tiempos. ver más…

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LOS NIN: Mushuk runa rap

losnindestacadoCuando sus hijos eran niños y ya sabían desenvolverse con algunos instrumentos tradicionales de la música andina, los llevaba a las asambleas comunales que los mayores organizaban para discutir sobre la vida en colectivo. Terminadas las reuniones, los señores, ataviados con sus ponchos de lana azul, hacían un círculo sobre un tablado desgastado y dejaban en el centro a los muchachos para que demostraran su prematuro talento. Su padre no les enseñó a tocar, no tenía él ninguna formación musical ni provenía de una familia dedicada a las artes, pero incentivó a sus hijos y los enrumbó, convencido de la necesidad de conservar la cultura musical de su pueblo, por un camino que habría de convertirse en una empresa de familia grande. Manuel Cachimuel no solamente es su padre, es también un verdadero patriarca. Ocurrió así en la comunidad de Monserrate, en Otavalo, hace aproximadamente 30 años.

Roberto, el tercero de los 11 hijos de la familia Cachimuel Amaguaña, fue a Boston a terminar el colegio cuando tenía 16 años, pero no tenía claro lo que le pasaría luego de la graduación. Sólo había algo: en el feroz invierno la música le calentaba la sangre. Cuando él y sus hermanos bordeaban los 15 años formó en Otavalo el grupo Yahuar Wauki: en español, precisamente, hermanos de sangre. Roberto ingresó al Berkelee College of Music, una de las escuelas de música contemporánea más prestigiosas del mundo, y entonces entendió que su futuro sería retomar lo que había empezado. Hizo lo necesario para que Rimay y Manuel, sus hermanos mayores, se le unieran en Boston y pudieran levantar el grupo con otra perspectiva, la de la eternidad. Mientras tanto, en Ecuador el resto de hermanos, incluidas las dos mujeres, también estudiaba música y danza y representaba la versión local de la banda, que se volvía una sola, más grande y poderosa, cada vez que las oportunidades los volvían a reunir en la casa de mamá. ver más…

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